La balanza comercial es la variable económica que indica si un país se caracteriza por ser, en términos netos, exportador o importador.

Cuando la demanda interna de un país es débil y la tasa de desempleo elevada, vender mercancías en el exterior y obtener un saldo positivo en la balanza comercial puede constituir un factor de recuperación muy importante.

El gráfico muestra los resultados registrados por los países de la Unión Europea en 2011.

Del total de los 27 países de la Unión, tan sólo 9 de ellos presentan un superávit comercial. Los 18 países restantes son deficitarios.

Alemania queda a la cabeza de los escasos y privilegiados países que obtienen superávit, con una balanza positiva cercana a los 157.000 millones de euros, según datos de Eurostat.

En el otro extremo, Gran Bretaña muestra la balanza más deficitaria, al exceder el valor de sus importaciones al de sus exportaciones en una cifra muy próxima a los 118.000 millones de euros.

Le suceden Francia, España, Italia y Grecia, con registros que oscilan desde los -84.000 millones de euros hasta los –21.000.

La zona euro obtiene unos valores deficitarios situados en el entorno de los 10.000 millones de euros, mientras que al tomar como referencia el conjunto de los 27 países de la Unión, el déficit se eleva hasta rozar los 156.000 millones de euros.