Resulta curioso que haya sido una decisión de Deloitte, una firma auditora, la que haya desencadenado una reforma financiera de aparentes tintes contundentes.

Deloitte, y no el Banco de España, y no el Gobierno de España, y no Rodrigo Rato.

Argentina nacionaliza YPF, mediante expropiación, una vez descubierto un extraordinario yacimiento energético.

España nacionaliza Bankia, pagando una cuantía extraordinaria a su máximo gestor, Rodrigo Rato, tras el “descubrimiento” de un agujero negro y contable.

Se planea dar salida de la banca a los activos tóxicos mediante ayudas públicas que alcanzarán, al menos, los 15.000 millones de euros.

Pero no se exige más que una venta del 5% anual de los mismos a las sociedades inmobiliarias que los intermediarán.

Y todo ello prometiéndole a Bruselas una reducción del déficit público español en 2012.

Lógico.