Si en el artículo anterior se mostraba el Valor Añadido Bruto (VAB) sectorial generado en 2009 por el asalariado de cada una de las distintas actividades económicas existentes en España, ahora vamos a centrarnos en la evolución que han experimentado los VAB de los sectores con mayor y menor capacidad para crear valor por trabajador, esto es, en las “actividades inmobiliarias” y “financieras y de seguros” por un lado, y en las “actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento” por el otro.

Como se puede observar, la desproporción existente entre el sector inmobiliario y el artístico no es más que la expresión, en su máximo esplendor, de la burbuja inmobiliaria española.

Este desajuste macroeconómico, activo desde, al menos, el inicio de la serie analizada, no sólo no se ha corregido desde el inicio de la década, sino que se ha agravado excepcionalmente en el año 2010, el más reciente para el que el Intituto Nacional de Estadística (INE) dispone de avances en los datos.

Esta burbuja, inmundicia, deshonestidad, actividad paranormal o cualquier otro tipo de apelativo que uno quiera expresar (los comentarios están ahí por si alguien más quiere practicar o simplemente se tiene que desahogar) ha venido para “quedarse” con la gente normal y pretende que ni en medio de la vorágine nada ni nadie le impida su parasitaria actividad.