Mucho ha llovido desde la publicación del Real Decreto ley 24/2012, de 31 de agosto, de reestructuración y resolución de entidades de crédito, cuando el actual ejecutivo español comenzó a dar forma a la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) española.

Lo que en un principio se denominó como “banco malo”.

La nota de prensa emitida por el Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada (FROB) el 29 de octubre de 2012 indicaba que el diseño de la Sareb respondía a valoraciones prudentes de los activos problemáticos de las entidades intervenidas, de tal forma que integrando así estos activos en el balance de dicha sociedad ésta consiguiese alcanzar la rentabilidad tras la posterior comercialización de los mismos durante un plazo máximo estipulado en 15 años.

Como ha podido averiguarse recientemente, de los 45.000 millones de euros en activos tóxicos que la Sareb preveía recibir en un primer plazo de las entidades financieras de propiedad estatal pertenecientes al FROB, esto es, BFA/Bankia, Catalunya Caixa, NCG Banco y Banco de Valencia, la cuantía finalmente recibida por la sociedad gestora ha ascendido a 37.109 millones de euros, es decir, un 18% menos de lo inicialmente previsto.

Un dato que sorprende por cuanto significa que cerca de 8.000 millones de euros en activos han encontrado una vía de comercialización más rentable que la que les esperaba sometiéndose a las “valoraciones prudentes” que se iban a encontrar en el “banco malo”.

La Sareb, cuyo capital es mayoritariamente privado y lo participan, entre otros, entidades financieras españolas que no han requerido de procesos de reestructuración y resolución bancaria, se asegura una rentabilidad esperada sobre el capital, según el Banco de España, de en torno al 14-15% en términos anuales gracias a la gestión de una cartera que nunca podrá sobrepasar los 90.000 millones de euros en activos.

Su financiación, asimismo, proviene de tres fuentes principales:

Deuda senior avalada por el Estado en contrapartida por los activos recibidos de los bancos que los transmiten. Suscrita en este caso por BFA-Bankia, Catalunya Caixa, NCG Banco-Banco Gallego y Banco de Valencia.

Deuda subordinada perpetua, cuyos principales suscriptores han sido Banco Santander, Caixabank, Sabadell, Popular y Kutxabank, y también:

Capital ordinario.

Por otro lado, conforme a la nota de prensa del 16 de noviembre de 2012 emitida por el FROB, los objetivos de la sociedad gestora de activos procedentes de la reestructuración bancaria son “optimizar las recuperaciones y proteger el valor de sus activos sin afectar negativamente a la economía española en general o los mercados bancario e inmobiliario”.

Ahondando en las líneas maestras de gestión de la Sareb que en dicha nota se explicitan, la estrategia de desinversión de activos de la sociedad se basará en las “condiciones del mercado” y en la “estrategia comercial más viable”.

Por resumir y en conclusión: el principal vehículo e instrumento diseñado para sanear el sistema financiero de la economía española responde a una sociedad que dispone de la eternidad de 15 años para gestionar su actividad atendiendo a unas líneas estratégicas exclusivamente comerciales para que en todo ese plazo de tiempo no resulten afectados negativamente los intereses del mercado bancario e inmobiliario.

Como debe ser… ¿o no?