A punto de comenzar el año 2013 y tras un ejercicio económico en el que el conjunto de los organismos internacionales y nacionales cifran la variación real del PIB español al término del año 2012 en una horquilla que oscila entre el -1,5% y el -1,3%, la mayoría de las previsiones realizadas acerca de la evolución del PIB de la economía española a lo largo del próximo año 2013 anticipan la consolidación, un año más, de la persistente recesión económica de España.

La agencia de calificación Fitch Ratings y la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) auguran una contracción de la economía española de hasta el 1,6% a la finalización del año 2013.

Con algo menos de intensidad, pero en la misma línea deprimente, las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las del servicio de estudios de BBVA y las de la Comisión Europea vaticinan un idéntico descenso del PIB español del 1,4% en el futuro 2013.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la agencia de calificación internacional Standard & Poor’s no se desmarcan del particular “camino español a la perdición” y también prevén una contracción del PIB de la economía española del 1,3% para cuando acabe 2013.

Frente a estas sombrías proyecciones sobre el futuro crecimiento anual de la economía española, el ejecutivo español resiste atrincherado en su disonante y auto-condescendiente previsión del -0,5%, tal y como si quisiese experimentar una especie de ensoñación del tipo “si sueñas…loterías”, tan propia de estos días.