Sí, es cierto que el sector financiero ponía en circulación el dinero, después lo recogía el sector empresarial generando empleo y al final de todo el proceso la clientela consumía sin el menor recelo.

Pero eso era mucho antes del año 2010.

Mucho antes de que algún financiero, en algún departamento de análisis de riesgos, idease la estrategia más conveniente frente a un escenario macroeconómico estridente (tasas de paro superiores al 25%).

Unos cuantos años después, la cronología secuencial que llevó a semejante hundimiento laboral sigue constituyendo un misterio más.

¿Se llegó a un 25% de tasa de paro porque la gran banca española, en aquel momento nacional y hoy ya multinacional, consideró que su crecimiento en el mercado español había alcanzado el final?

¿Fue la expansión internacional de la banca nacional, la que en su búsqueda hacia mercados con más rentabilidad, ocasionó el declive de la economía y la sociedad?

¿En qué grado asumió la clase política la defensa de los intereses de carácter general?

2012 se acerca a su fin y nuevamente, sí, es cierto que la anticipación unilateral de la patronal bancaria nacional es una nueva metáfora más.

Sobre la incapacidad de la clase política para ejercer su autoridad democrática y social sobre el poder empresarial.