El solo hecho de contemplar los documentos ya no tan secretos de Bárcenas provoca una especie de intensa alucinación.

Cuando un asunto tan escabrosamente turbio acaba saliendo a la luz, lo hace brillando con un extraño poder de fascinación.

Como si el conjunto de la sociedad atravesase aún la fase REM de una pesada ensoñación, esta definitiva revelación nos ofrece iniciales, nombres, apellidos, saldos, conceptos, euros, pesetas, entradas, salidas.

Ofrece el nombre de Mariano Rajoy como titular de algunas de las farragosas cuentas de carácter B en el PP.

Nadie miente cuando dice que no son las cuentas del PP – las que el Tribunal de Cuentas somete a inspección- y se supone que es porque entienden que es mejor defender al partido antes que a su propio honor.

La ministra de trabajo Fátima Ibáñez va más allá y argumenta que no pueden ser las cuentas del PP, que su formato es chapucero, desordenado e impropio de una contabilidad oficial.

La cuestión es siempre, siempre, decir la verdad, por muy impropia que de una persona dotada de una buena capacidad intelectual sea.

Al menos, ahora se entiende que bajo su responsabilidad no se haya reducido ni una pizca la desafiliación española a la Seguridad Social.

Siguiendo en la línea de decir o no la verdad; Pío García Escudero. A ver quién de sus compañeros de clase de contabilidad le hace el pasillo por haber dicho la verdad.

No sabemos muy bien cómo, ni hacia dónde, ni por qué, pero… continuará….