Un Plan de Viabilidad es un conjunto de informes económicos que ha de elaborarse de manera previa al desarrollo, ejecución y puesta en marcha de una idea empresarial. Fundamentalmente consta del Balance contable, desagregado en sus correspondientes partidas de Activo, Pasivo y Patrimonio Neto, así como de las respectivas cuentas de Pérdidas y Ganancias anuales contempladas para, al menos, los tres primeros ejercicios económicos.

Todo plan de viabilidad debe reflejar, por lo tanto, la procedencia inicial de los fondos -financiación propia, ajena, etc…- requeridos para poner en marcha el proyecto, además de los distintos destinos o empleos  de dichos recursos financieros -equipos informáticos, vehículos, locales, etc…- y no solo en el momento inicial sino también en el futuro próximo y cercano.

El plan de viabilidad debe ser capaz asimismo de indicar si la actividad económico-empresarial llevada a cabo será rentable -logrará generar beneficios- en un horizonte de tiempo razonable -normalmente no más de tres años-o si por el contrario experimentará dificultades, en cuyo caso deberá reconsiderarse la previsión inicial del proyecto y, o bien abandonarla, o bien modificarla en aquel grado que posibilite la consecución de dicha rentabilidad, esto es, lograr generar más ingresos que gastos como consecuencia del ejercicio de la explotación empresarial.

De esta manera a partir de la elaboración de un plan de viabilidad los responsables del mismo estarán en condiciones de conocer con exactitud todas las necesidades puntuales y concretas de liquidez con el objetivo de prever el conjunto de pagos a los proveedores de mercancías, las cuotas de los préstamos bancarios, las nóminas de los trabajadores o las distintas deudas tributarias por IVA o Impuesto de Sociedades que se generen, entre otros ejemplos.

De la misma forma, todo plan de viabilidad también habrá de contemplar la cuantía mensual de ingresos previstos, mediante el cálculo previo de conceptos económicos clave como el umbral de rentabilidad o punto muerto, es decir, el número de unidades de venta necesarias a un precio determinado que consigue equiparar el flujo de ingresos y gastos, sin generar, en consecuencia, ni beneficios ni pérdidas.