La población inactiva es una variable laboral que se define por descarte. No es ni la población ocupada, la que trabaja, ni la población desempleada, la que está en paro. Luego la población inactiva es aquella que se encuentra totalmente desvinculada del mundo laboral, una circunstancia que puede ocurrir por diversos motivos, a saber, haber alcanzado la edad legal de jubilación, sufrir una incapacidad laboral permanente o disponer de renta o riqueza en cuantía suficiente como para no tener que trabajar, entre otras razones.

En España, la población inactiva asciende a 15,6 millones de personas, una cifra que, a pesar de experimentar coyunturalmente ciertas oscilaciones, se mantiene estable alrededor de los 15,5 millones, de las cuales más del 50% tiene una edad que supera los 65 años. Concretamente, el 39% tiene más de 70 años de edad, mientras que el 14% tiene entre 65 y 69 años, lo cual viene a indicar que en España, al igual que en el resto de los países del contexto europeo, la principal causa de inactividad se circunscribe a la finalización del ciclo laboral de la población activa que accede a la jubilación.

En este sentido, el aumento de la esperanza de vida, junto con los aspectos jurídico legales que han regulado las condiciones de acceso a la jubilación en los últimos 20 años, constituyen dos de los factores que explican el progresivo aumento de la población inactiva de más de 60 años, todo lo contrario de lo que sucede en casi todos los demás tramos de edad, tal y como se puede observar en el gráfico inicial.

Así, en los últimos 14 años, la población inactiva del tramo de edad superior a los 70 años ha aumentado en 1,35 millones de personas. La comprendida entre los 65 y los 69 años también ha aumentado en una cifra superior a las 200.000 personas, y la situada entre los 60 y los 64 años de edad lo ha hecho en 175.000.

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