El proteccionismo es, dentro de los principales conceptos de economía, una política comercial estatal orientada a obstaculizar las transacciones económicas con el exterior. Se trata, por lo tanto, de una política comercial opuesta al liberalismo -doctrina que defiende el fomento del libre comercio-, y que rechaza la adopción de fórmulas cooperativas y/o de favorecimiento de las relaciones comerciales internacionales.

Justificaciones de su implementación

La protección de una industria considerada estratégica para la seguridad nacional; piénsese aquí por ejemplo en la protección de la industria energética o armamentística, con el fin de evitar la dependencia exterior y la amenaza puntual de posibles desabastecimientos.

El sostenimiento de los niveles de empleo nacional; piénsese aquí en las consecuencias que las deslocalizaciones empresariales generan en algunos procesos de desindustrialización, en los que los niveles de desempleo aumentan sustancialmente. La estrategia a seguir en este caso consiste en sustituir las importaciones por los productos fabricados en el interior del país.

Apoyar el surgimiento de industrias nacientes; piénsese aquí que algunas empresas de sectores emergentes, para llegar a ser clave en el futuro deben contar con apoyos institucionales que les permitan superar la falta de capacidad competitiva inicial o aquella situación de monopolio en la que una sola empresa domina todo el mercado internacional.

Superar el déficit comercial; piénsese aquí en la cantidad de divisas y de préstamos internacionales que deben solicitarse para asumir la factura de importaciones adquirida. El fortalecimiento de la industria nacional consigue, en este sentido, minorar la cuantía de las compras exteriores, y, en el caso de ser lo suficientemente floreciente, exportar mercancías al mercado internacional, mejorando la balanza comercial y pudiendo lograr, inclusive, cifras de superávit.

Clases de barreras proteccionistas

Aranceles: Se trata de impuestos exigidos a los productores de las mercancías importadas con el fin de dificultar su actividad en el mercado nacional, consiguiendo elevar, por ejemplo, sus precios de venta. Existen distintas clases de aranceles; “Ad Valorem”, cuando consisten en aplicar un tipo impositivo sobre el valor de la mercancía importada, “Específico”, consistente en una cantidad fija, y “Mixto”, combinando las dos modalidades anteriores.

Barreras no arancelarias: Son medidas distintas a los aranceles. Suelen consistir en normativas que fijan estrictos requisitos técnicos, sanitarios, etc. a las mercancías importadas y también en “Contingentes”, limitaciones de las cantidades de mercancías adquiridas en el mercado exterior ( 20.000 automóviles, por ejemplo) y “Subsidios a la exportación”, concesiones de ayudas a los productores nacionales para fomentar las exportaciones y poder ser más competitivos.