El último artículo de nuestra sección “conceptos de economía” se ilustra con un gráfico sobre el porcentaje del crédito bancario formalizado en España mediante préstamos hipotecarios. Pretendemos responder a la pregunta: ¿Para qué sirve la banca? a través del análisis de una serie de datos y ejemplos.

Imaginaos la siguiente respuesta: “Sirve para garantizar el correcto desenvolvimiento del conjunto de interrelaciones económicas.”

Definición breve, directa y contundente. Sin embargo, ¿no deberíamos resolver con antelación qué quiere decir exactamente “correcto desenvolvimiento”?

Pensad por un momento si la adquisición de vivienda habitual mediante un préstamo hipotecario formalizado en un plazo de 30 años debería “entrar” o tipificar dentro de lo que consideramos “correcto desenvolvimiento”.

Es decir, pensad si puede ser o no razonable que cualquier joven trabajador de 25 años de edad que quiera independizarse para vivir por su cuenta deba endeudarse hasta los 55 años de edad con una entidad bancaria mediante un préstamo que supuestamente promueve “el correcto desenvolvimiento del conjunto de interrelaciones económicas”.

Añadamos un ejemplo más para profundizar en esta cuestión.

Una empresa del sector inmobiliario construye un bloque de 50 viviendas, por cuyo motivo solicita -y obtiene- financiación bancaria al objeto de poder llevar a cabo la realización del proyecto. La obra dura dos años y la totalidad de los pisos son vendidos antes de la finalización de la construcción de la promoción.

Bajo este supuesto la constructora se habría liberado de la totalidad del crédito bancario en un plazo de 2 años, mientras que cada uno de los compradores finales de las viviendas habría formalizado posteriormente su correspondiente préstamo hipotecario por un plazo medio de 30 años. ¿”Correcto desenvolvimiento”?

Volvamos al gráfico inicial para terminar. Actualmente en España más del 50% del crédito bancario concedido al sector privado -empresas y familias- se encuentra formalizado en préstamos hipotecarios, lo cual quiere decir que la mayor parte de la financiación otorgada por los bancos no está dirigida a actividades productivas (tal y como por contraposición puede observarse que en la década de los 80 sí sucedía).

Y eso es exactamente para lo que debería servir la banca; para promover en el corto plazo la actividad económica pero no la perpetuidad de ninguna deuda de carácter personal o familiar ligada a la adquisición de vivienda habitual.