Un total de 240.100 millones de euros de inversión extranjera directa se destinaron en Luxemburgo en el año 2013, suponiendo el 80,2% de la cantidad global que los países extranjeros invirtieron en la Eurozona, según datos hechos públicos por Eurostat.

Como segundo principal país destinatario de la inversión extranjera en la Zona euro se colocó Holanda, a considerable distancia del país luxemburgués, con 14.200 millones de euros, el 4,7% de los 299.200 millones de euros de inversión total recibida por el conjunto de los 18 estados miembros de la Unión Monetaria.

No deja de ser sorprendente, también, el hecho de que la mayor cifra de inversión ejecutada por países de la Eurozona en el extranjero en el año 2013 correspondiese, asimismo, a Luxemburgo, con otra cuantía de 212.500 millones de euros, el 65,5% de la inversión total realizada por la Zona euro en conjunto, siendo Alemania, en esta ocasión, el segundo país más inversor de los 18, con 27.500 millones de euros.

Resulta fácil, por lo tanto, concluir que los flujos de inversión relacionados con Luxemburgo atienden a movimientos especulativos y de elusión fiscal, máxime cuando su último dato conocido del Producto Interior Bruto (PIB) asciende a tan solo 41.730 millones de euros.

Ilustrativamente, el ratio de inversión extranjera en Luxemburgo en relación a su PIB ascendió hasta el 575% en 2013, a diferencia del ratio relativo a Alemania, un nimio 0,3% (7.400 millones de euros de inversión sobre la siguiente cifra de PIB: 2.609.900.000.000 euros).

Valga como último ejemplo acerca de la anómala proporción del ratio de inversión sobre PIB mostrado por Luxemburgo, el dato correspondiente a España, un 1% como consecuencia de una inversión recibida de 10.900 millones de euros en 2013, cuando su PIB nominal es de 1.046.327.000.000 euros.