Según datos de Eurostat, la estructura del mercado laboral europeo se caracterizó en julio de 2012 por que en torno a uno de cada siete trabajadores con edades comprendidas entre los 15 y los 64 años de edad “disfrutó” de un empleo de carácter temporal.

Un dato que, en el caso de España, empeoró hasta el ratio de uno de cada cuatro, la segunda peor cifra de todos los países de la Unión Europea, sólo superada por la de Polonia, cuya temporalidad fue del 28% dentro de su mercado laboral.

Atendiendo al mismo análisis, pero para la franja de trabajadores situados entre los 15 y los 39 años de edad, la temporalidad europea se elevó hasta unos ratios del 24% y 21% en la Zona Euro y la Unión Europea, respectivamente.

Los jóvenes españoles, por si aún no habían sido lo suficientemente castigados mediante una catastrófica tasa de paro del 56,5%, vieron ascender su temporalidad en el mercado laboral hasta el 33%, de nuevo la segunda peor cifra europea tras la de Polonia (36%).

Trabajo Temporal Jóvenes. Países Europeos

Dicho de otra forma, uno de cada tres jóvenes españoles hasta los 39 años de edad fue contratado de forma temporal.

Manteniendo el foco de análisis en este colectivo – jóvenes de España empleados mediante trabajos de carácter temporal- los datos de retribuciones medias actuales, en otro término de variables, tampoco son lo suficientemente esperanzadores como para contemplar el inmediato porvenir con un mínimo nivel de calma y confort.

Las mujeres españolas con edades comprendidas entre los 20 y los 24 años de edad, por ejemplo, perciben actualmente un salario medio que no supera la cuantía de los 12.000 euros brutos anuales, esto es, menos de 750 euros netos al mes en 14 pagas.

¿Alguien da más, es decir, “menos”?

El futuro de España es tan brillante que ciega.