Las previsiones de crecimiento para la economía española siguen situadas por encima del 2%. Y la positiva evolución del PIB de España en 2017 probablemente continuará, aunque existen ciertos riesgos que podrían frenar el impulso de las cifras macroeconómicas. Tal y como el propio Ministerio de Economía recoge en su Programa de Estabilidad 2016-2019, la concurrencia de algunos factores podrían condicionar la trayectoria actual. Exponemos a continuación cuáles son.

Cambios en los tipos de interés

Aumento Tipos Interés

El gobierno actual lo cataloga como una hipótesis improbable en el contexto actual, si bien el efecto de un aumento de 100 puntos básicos en los tipos de interés originaría una merma del crecimiento de la economía española de hasta un 0,4%. Las consecuencias de una hipotética subida de tipos también alcanzarían a otras variables macro como el déficit público, que empeoraría un 2% o la deuda pública, que se vería elevada en un 1,3% en 2017.

Reducción en la demanda de exportación

Reducción Demanda Externa

Este otro shock externo -una supuesta reducción de la demanda exterior del 4%- implicaría un descenso del crecimiento de la economía española del 0,3%. La hipotética caída de la demanda externa empeoraría la balanza comercial -exportaciones menos importaciones- y también tendría efectos sobre las variables del déficit y la deuda pública, así como en el nivel de empleo, cuyo dato se vería reducido en un 0,2%. Debe recordarse que las empresas y los sectores que mayor volumen de productos exportan en España -fabricantes de automóviles, etc…-  son los que mayor plantilla de trabajadores tienen y los puestos que más peligrarían, por lo tanto, de concurrir la contingencia de esta segunda hipótesis.

Aumento del precio del petróleo

Aumento Precio Petróleo

En este caso el análisis supondría un aumento del 10% del precio del barril, que una vez situado en 45,3 euros originaría una variación a la baja del PIB real de España del 0,3%. Los efectos de esta hipótesis también causarían sus correspondientes repercusiones en las principales variables macroeconómicas, así como en las de empleo, donde este shock externo lastraría el nivel de ocupados de la economía española hasta en un 0,3%, un punto más que en el supuesto anterior.