Fue Valdano quien en un momento de inspiración creó una de las más hermosas metáforas futbolísticas que se hayan oído nunca: “El fútbol es un estado de ánimo”.

Tan sólo dando un paso conceptual más, la brillante frase de Valdano podría haberse aplicado sencillamente a cualquier actividad social.

De modo que la economía, los mercados o la bolsa -el mayor claro ejemplo de vaivenes morales desmedidos- también forman parte de depresiones y euforias virtuales que, en ocasiones, poco o nada tienen que ver con las condiciones estructurales de la realidad menos emocional.

Es tan fuerte la influencia de lo anímico que incluso gigantes empresariales como Facebook pueden pasar de la noche a la mañana a perder la mitad de su valor.

Entonces, ¿estamos a merced de las ánimas como si fuésemos cadáveres a merced de las olas? o, ¿existe alguien ahí moviendo las olas?

Es decir, las emociones, ¿proceden de una percepción interior o más bien de un estímulo externo?

Preguntas como ésta pondrían la pelota en el tejado de los especialistas en psicología, que tendrían que responder cuestiones como, cuándo, dónde, cómo y por qué surge un estado de ánimo.

Terminemos el tema concretándolo con un ejemplo conciso y actual: la crisis de la “deuda-economía-banca-sector-inmobiliario-empleo-sanidad-educación-función-pública”española que supuestamente tuvo su origen en las turbulencias financieras norteamericanas de 2007 y que parece no haber azotado a ningún país internacional tanto como ha azotado al del Reino de España.

(Perdón por lo de conciso).

Véase el gráfico inicial con los diez países europeos con mayor porcentaje de deuda pública en relación a su Producto Interior Bruto (PIB).

Como no habrá ser humano en la tierra que no sepa que la prima de riesgo es el sobre precio pagado por la deuda pública con respecto a Alemania, y que en el caso español, se encuentra por encima de la prima que pagan italianos, franceses o ingleses…

¿Tiene el actual nivel de la prima de riesgo española componentes más anímicos que objetivos?

¿Dónde está Wally, digo España?

No aparece en la gráfica porque su porcentaje es del 68,5% (datos definitivos de 2011), y eso significa que el nivel de endeudamiento público de España es inferior al de Francia, Reino Unido, Italia o Alemania, por citar los ejemplos más significativos.

Tal vez la economía mundial, más que sobre un campo de fútbol, se juegue sobre un tablero de ajedrez.

Deuda Pública Países Europeos. Año 2011