El capitalismo ha sobrevivido a fuerza de adaptarse. Estamos de acuerdo. Por esta razón, como ya hemos observado recientemente, el capitalismo será feminista o no será. Por esta razón, como sucede frecuentemente, el capitalismo se perpetuará absorbiendo y tolerando inmigrantes extranjeros, tal y como siempre ha hecho cuando los ha necesitado. Y es que ni los modelos de feminismo o inmigración actuales suponen un verdadero problema para el sistema. Vamos, que tanto el MeToo como el Aquarius no son revoluciones verdaderas, sino acciones de marketing político desde una supuesta izquierda, que legitima al sistema y que en ningún caso contraría o pone contra las cuerdas. “Los #pobres nos salvan porque nos permiten encontrar el rostro de Jesucristo”, tuiteó el papa Francisco hace aproximadamente un mes, queriendo decir algo así como ‘Los “pobres” son una raza diferente que existe para hacernos sentir bien ayudándoles… Por qué son pobres y cómo hacer que no lo sean, no importa’, tal y como acertamente tradujo Leo Bassi, y a lo que cabría añadir: ¡Cuantos más pobres para ayudarles a todos mejor!

Siguiendo con la eufemística capacidad del capitalismo para sobrevivir, el feminismo y las migraciones fueron precisamente “los dos temas no abordados” por Diego Fusaro en la famosa entrevista que se publicó en El Confidencial –de la que en este artículo sintetizamos algunos extractos-, y que sin embargo fueron empleados por ciertas corrientes de la izquierda como armas arrojadizas entre sí, ante la mirada perversa y sonriente del sistema.

“El capitalismo sobrevive a fuerza de adaptarse”, porque mientras todos hablábamos y hablamos de cuestiones tan higiénicas como esta y/o los derechos LGTBI,  en menos de dos semanas habrá una sesión de investidura en la que el supuesto candidato de izquierdas pretende acabar como presidente de España con la abstención de diputados de formaciones políticas conservadoras, esto es antifeministas, antiinmigratorias y anti-LGTBI, en lugar de apoyarse en diputados progresistas, lo que constituye una estrategia postelectoral radicalmente diferente a la utilizada en precampaña -y absolutamente fraudulenta-, ¿acaso no es esto último también totalmente cierto?

El capitalismo sobrevive a fuerza de fallos y/o estafas del sistema como estos, porque mientras los conservadores conocen con total exactitud cuál es la esencia del sistema neoliberal -una esencia que las fiestas LGTBI no amenazan, una esencia que el feminismo en su aspiración a equipararse al macho competitivo tampoco, o una esencia que los inmigrantes, por descontado, tampoco cuestionan, bastante fortuna es la suya si pueden llegar con vida al continente capitalista y trabajar por el SMI-, mientras tanto, como decíamos, la izquierda del sistema o desconoce por completo qué alternativa podría plantear o, conociéndola, aspira a liderar esa corriente liberal procapitalista, tal y como en estas declaraciones de Pedro Sánchez emitidas en Antena 3 se ha podido -se puede- constatar.