En el terreno de la fonética, la palabra “diferida” resuena con una similitud asombrosamente parecida a la de la palabra  “indefinida”.

Un claro ejemplo de ello lo tenemos en la siguiente, y por momentos, angustiosa rueda de prensa de María Dolores de Cospedal.

Parece evidente al escuchar su declaración una vez más –declaración simultánea, por cierto, a la de Luis Bárcenas en la Audiencia Nacional- que la Secretaria General del PP experimenta una prolongación del tiempo más allá de lo que normalmente consideramos normal.

De modo que los 35 ó 36 segundos que dura su argumentación, bien podrían haber sido 35 ó 36 años, de la misma forma que a veces también puede uno confundir abril de 2010 con enero de 2013.

El tiempo es un concepto absolutamente fascinante, donde la línea que separa la “diferido” de lo “indefinido” puede hundir al más pintado en un  infinito laberinto de corrupción o confusión.

Que se lo pregunten si no al diario El Mundo, que en la intersección temporal en la que Bárcenas y De Cospedal se sometían a su respectiva declaración personal, anunciaba que “Rajoy quiere demandar al ex tesorero del PP pero aún no sabe si lo hará”.

(Transcripción de la declaración de María Dolores de Cospedal. Muy recomendable leerla a la vez que se escucha el audio):

«La indemnización que se pactó, fue una “indem-ización” en diferido, y como fue una indemnización indefi… en… en diferido, en forma efectivamente… de simulación de… ¡SIMULACIÓN! o de lo que “oubiera” sido el diferido en partes… de una… de lo que antes  era, una retribución, tenía que tener la retención, a la Seguridad Social… es que si no hubiera sido… ah… ahora se habla mucho de PAGOS que no tienen retenciones a la Seguridad Social, verdad? Pues aquí sé, es que sé  “quizo” ,se quiso… eh… hacer… como hay que hacerlo, es decir, con la retención a la Seguridad Social”