Según ha detallado la firma de consultoría GFMS en uno de sus últimos informes actualizados, el conjunto de los bancos centrales mundiales habría comprado a lo largo del último año 536 toneladas de oro, precisamente a costa de deshacerse de divisas en dólares, euros, yenes y libras esterlinas.

Junto a este dato, recientemente también ha sido conocida la intención del Bundesbank en repatriar una parte muy importante de sus reservas de oro, actualmente alojadas a buen recaudo en la Reserva Federal Americana de Nueva York y el Banco de Francia en París.

Lo primero es poner la información en perspectiva. Que se compre oro para vender divisas, significa que los acuerdos sobre oro firmados por buena parte de los países euro ha sido superado por la actitud de los bancos centrales de Asia y otros países emergentes que se están deshaciendo de divisas «sospechosas» para incrementar el porcentaje de oro en sus reservas. Que el Bundesbank, que forma parte de la Eurozona, se sume ahora a la «fiebre del oro» y decida repatriar 674 toneladas de oro en lingotes, significa constatar lo lejos que queda ya la época en que el euro inspiraba total confianza como moneda de reserva.

Compras o Ventas Netas de Oro

Puesto que el Bundesbank no ha dado muchas explicaciones, circulan varias teorías que intentan descifrar lo que está pasando.

Está la versión conspirativa, que parte del hecho histórico cierto de que el oro se transportó a París y Nueva York durante la Guerra Fría para evitar su captura por los soviéticos si invadían Alemania del Oeste en un ataque por sorpresa. Muchos dudan de que el oro tan siquiera exista aún físicamente y sea mantenido sólo en los balances.

Otro conocido analista del oro, Jim Sinclair, le da un toque sensacionalista al comparar la noticia con la de Charles de Gaulle que, en uno de sus golpes de efecto, decidió convertir sus reservas de dólares en oro a finales de los años 60 y supuso el principio del fin del sistema Bretton Woods de convertibilidad.

El más realista me parece el veterano periodista económico Ambrose Evans-Pritchard, que habla de la creación por medio de hechos consumados de un nuevo patrón oro sui generis que actuaría como tercera moneda mundial de reserva junto con el dólar y el euro. Es decir, un patrón oro parcial creado por el mercado en el que intervienen los bancos centrales pero sin acuerdos expresos de las naciones.

¿Y el Bundesbank? Ellos han mantenido sus reservas de oro en el exterior mientras otros bancos de la Eurozona las han vendido. El hecho de que ahora además hayan decido repatriarlas supone poner en valor unos lingotes que estaban casi olvidados. A la seguridad que ofrece la deuda alemana por la fortaleza de su economía en una Europa sin unión fiscal, ahora se une el respaldo político de mantener y abrillantar sus reservas de oro, alineándose en su diversificación del riesgo con potencias como China o Rusia.

Carlos C.P.