Bueno, las indemnizaciones de los contratos temporales por despido procedente e improcedente bajarán. Y en lugar de un contrato único aparecerá un contrato estable que como máximo durará dos años. La realidad es que se denominará “estable”. Y eso lo arreglará todo.

Se intentará también que el montante de las cotizaciones aportadas por cada afiliado a la Seguridad Social se equipare al flujo de prestaciones obtenidas en el futuro. No vaya a ser que algún acto ilícito y sospechoso de redistribución haga acto de aparición.

Los autónomos gozarán también de una importantísima serie de privilegios. Por ejemplo, que en el caso de que sus facturaciones no superen el umbral del SMI, sus cuotas mensuales a la Seguridad Social asciendan a tan solo 45 euros. ¡Yupi!

Pero tranquilidad, porque los aumentos interanuales proyectados para el Salario Mínimo Interprofesional mantendrán la senda de estabilidad; crecimiento de al menos un 1%. Espectacular. En consecuencia, los ingresos públicos, ya tal.

En el sector eléctrico habrá novedades increíbles. En el año 2050, dentro de dos o tres glaciaciones más, el sistema energético estará basado en energías renovables. Estará basado. ¿En un 100%, un 50% o un 15%? No seamos impacientes.

Ídem para saber si las cláusulas suelo se eliminarán de los contratos hipotecarios de manera retroactiva. Se trata de que siempre podamos preguntar: ¿y la europea, la normativa europea, qué dice?

Se convocará una Comisión de Expertos para estudiar cómo reformar el sistema tributario de manera integral. Les ha pillado de improvisto todo. Pero haber Complemento Salarial habrá. Para otra cosa no, pero para eso sí que estará. El Estado.

Y también se asegurará una oferta pública asequible suficiente de Escuelas Infantiles para niños de entre 0 y 3 años. “Pública asequible suficiente”. ¿Tú lo entiendes?