1- Decida usted si considera fascinante o por el contrario perturbador que a Cataluña la independencia le pueda sentar extraordinariamente bien y rematadamente mal; ambas cosas al mismo tiempo.

2- Decida usted si tanto el Estado de España como el hipotético Estado de Cataluña merecen el calificativo de Estados absolutos; es decir, de Estados independientes no sujetos a ningún otro.

3- Decida usted si el reclamo de la independencia para Cataluña se produce por razón de sus probadas cualidades para convertirse en un Estado soberano que debe abandonar su actual condición de súbdito.

4- Decida usted si acepta que la posible transición hacia la independencia de Cataluña pueda depender -fundamentalmente- de la voluntad democrática de la ciudadanía, ya sea la catalana, la española, la europea o la mundial.

5- Decida usted si le resulta cómodo que tanto la banca como la prensa mediática condicionen cualquier aspecto del debate empleando argumentos de carácter demagógico con el fin de alterar el estado de la opinión pública.

6- Decida usted si desea dedicar una parte de su tiempo a reflexionar en torno al asunto catalán: considere también si, hablando en términos estrictamente económicos, obtendría de dicha reflexión/inversión lo que en el argot técnico se denomina “retorno”.

7- Decida usted las prioridades que han de conformar las correspondientes agendas políticas; si la territorialidad y las disputas por cuestiones vinculadas a ésta han de ocupar un lugar más o menos elevado jerárquicamente en los “órdenes del día”.

8- Decida usted si le parece claro y definitorio que el mismo Estado que promete a todas sus autonomías ser tratadas con “igualdad”, pueda sugerir simultáneamente que en algunas de ellas existan aspectos de especial “singularidad”.

9- Decida usted lo que siempre vaya a beneficiar a su propia comunidad, pero nunca lo que vaya a perjudicar a todas las demás; ambas cosas, también, al mismo tiempo.

10- Decida usted -si en realidad lo que desea es que el que nunca decida siempre sea usted- posicionarse dentro de una u otra de las dos principales opciones políticas: las más aparentemente enconadas y necesariamente opuestas.