Quién no habrá visto u oído en alguna ocasión que unos grandes almacenes celebran el día sin IVA y lo ponen a disposición de sus clientes. Pues esta es una de las campañas más antisistema que se pueden concebir. Además de errónea y manipuladora, puesto que el IVA se sigue repercutiendo a los clientes (*) a pesar de esta burda manipulación mediática.

Y que nadie se lleve a engaño. El día sin IVA no es el sueño húmedo de ningún cliente. Pero quizás sí de las empresas que lo propagan y venden como si de un triunfo o de un objetivo social se tratara. No es una exageración, pero el día sin IVA, si se aplicara de manera exacta y literal, sería una completa ilegalidad. Y aunque en el fondo solo se trate de un reclamo publicitario, es un reclamo tóxico, al igual que lo sería una campaña cuyo eslogan fuese “El día de los hurtos” o “El día de la evasión fiscal”.

Puestos a ser imaginativos, y menos nocivos, se nos ocurren lemas más apropiados como “El día sin márgenes empresariales” o “El día sin beneficios”. En ninguno de estos dos casos se infringiría una ley, ni siquiera con las palabras.

Así que ya saben, si ustedes son listos, dejen de pensar que no están pagando el IVA. De momento, lo cierto es que la recaudación por IVA sirve, al menos en parte, para que todavía puedan seguir reflexionando con un nivel mínimamente digno de inteligencia gracias a un sistema de educación pública.

*Ejemplo: Un producto que tiene un precio de venta al público de 100 euros más IVA antes de la promoción, es decir, 121 euros, pasa a costar 82,64 + IVA el día de la promoción, o sea 100 euros, de los cuales 17,36 corresponden al Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). La empresa comercializadora reduce el precio de venta al público en una cuantía de 21 euros, coincidentes con el IVA de una base imponible de 100 euros, pero en ningún caso deja de repercutir IVA al cliente, tan solo aplica el 21% sobre una base imponible menor.