¿No es posible?

Cómo no va a ser posible, si el valor de los depósitos en Luxemburgo es superior a los 200.000 millones de euros, según cifras de Eurostat, y su población es de tan solo medio millón de habitantes.

Cómo no va a ser posible, si todo el mundo sabe que Luxemburgo es el Panamá de la economía europea, el refugio preferido por las grandes fortunas y las grandes empresas europeas y extranjeras.

Cómo no va a ser posible, si Portugal, que tiene veinte veces menos población que Luxemburgo, acumula de forma agregada en sus entidades financieras menos depósitos que en este paraíso fiscal radicado en pleno corazón europeo.

Cómo no va a ser posible, si en el Ducado los depósitos representan casi cinco veces su PIB, mientras que en Francia ni siquiera alcanzan una vez el valor de su PIB.

Cómo no va a ser posible, si los depósitos per cápita del segundo y el tercer estado miembro de este ranking de la Zona euro, son entre siete y ocho veces menores (Segundo; Chipre, tercero; Holanda, ambos considerados también países off-shore)

Cómo no va ser posible, si los planes de pensiones públicos de una gran cantidad de los políticos de las instituciones europeas estaban domiciliados en Luxemburgo.

Cómo no va ser posible, si en España hace menos de cinco años se declaró una amnistía fiscal para hacer aflorar capitales y depósitos ubicados fuera del circuito financiero español.

Claro que es posible.