Para ampliar nuestra sección de conceptos económicos en el blog, esta vez nos vamos a centrar en los créditos rápidos, una modalidad de concesión de crédito financiero denominada también ‘préstamos rápidos’, por medio de la cual puede obtenerse liquidez de forma inmediata y online.

A diferencia de los préstamos ordinarios, los créditos rápidos se caracterizan por facilitar sumas de dinero que oscilan entre los 50 y los 700 euros, con reducidos plazos de devolución y completa amortización -de entre 2 y 8 semanas- y a tipos de interés superiores a los créditos tradicionales.

Nótese, así, que el perfil del demandante de un préstamo o crédito rápido no es el mismo que el de los clientes ordinarios, pues el primero responde a una persona con una necesidad de liquidez urgente, puntual y situada al margen del canal de financiación habitual, mientras que el segundo adolece de dicha perentoriedad y sigue englobado como cliente potencial del mercado de financiación tradicional.

La expansión y el tamaño del mercado alternativo de financiación constituido por los préstamos rápidos es una variable dependiente, por lo tanto, de la evolución crediticia del sistema financiero. De este modo, allí donde mayor es la contracción del crédito bancario y más barreras y dificultades existen en torno a su acceso, mayor es la demanda y auge de los créditos rápidos.

Las economías de España, Portugal, Italia o Grecia encarnan ejemplos concretos en los que la relación entre la contracción crediticia bancaria u “oficial” y el crecimiento de los mercados secundarios de financiación es completa y directamente proporcional. Así, una parte de la demanda de liquidez empresarial o personal insatisfecha por el proveedor ordinario de financiación termina siendo cubierta por entidades dedicadas a la concesión de préstamos rápidos.

Entre las situaciones concretas de necesidades inmediatas de liquidez destacan: retrasos en el cobro a deudores combinados con vencimientos inminentes de pago a proveedores, como ejemplo en el caso de empresas, o demoras e impagos temporales de nóminas con los que han de liquidarse cuotas de préstamos preexistentes, en el caso de particulares.