Para definir qué es la competencia perfecta o la competencia imperfecta, partamos del término competencia, que, según la definición aséptica de la RAE, es la “disputa entre personas, animales o cosas que aspiran a un mismo objetivo o a la superioridad en algo”. Así pues, para ceñir el significado de este concepto al ámbito de la economía, la competencia es la disputa que se produce entre personas, que en este caso pueden ser calificadas como “oferentes” o “empresarios”. Pero, claro está, para que haya oferentes debe haber demandantes. Se infiere pues que cuando algo o alguien es “competente” lo es porque destaca en alguna clase de ámbito o bien porque posee alguna clase de habilidad que le confiere algún tipo de superioridad.

CLASES DE COMPETENCIA

Cuando analizamos un mercado observamos que no siempre existe el mismo tipo de competencia en él, es decir no siempre existe una misma proporción entre el número de oferentes y demandantes -empresarios y consumidores- , o no siempre existe el mismo nivel de cualificación por parte de los oferentes, no siempre se reparten los oferentes el mercado en la misma proporción, etc… De ahí que la competencia -de tipo económico- sea clasificada de múltiples formas y maneras.

COMPETENCIA PERFECTA

La situación de competencia perfecta remite a situaciones de mercado en las que ninguno de los oferentes tiene el poder suficiente de establecer los precios de los productos o servicios comercializados de acuerdo a un criterio arbitrario. La teoría económica nos dice que para que este tipo de escenarios se dé debe existir un alto número de empresas participando en el mercado, así como un alto número de consumidores. Y que de esta manera, el precio termina estableciéndose de acuerdo a las reglas de la oferta y la demanda.

COMPETENCIA IMPERFECTA

Todo lo contrario sucede cuando hablamos de competencia imperfecta. En este caso no existe un número suficiente de oferentes como para que resulte posible alcanzar un equilibrio proporcionado entre estos y los demandantes. En situaciones de este tipo se produce lo que se conoce como  un “fallo de mercado”, en el sentido de que los precios, en este caso, no se establecen de acuerdo a las leyes de oferta y demanda, y son algunas empresas las que pueden imponerlo de manera arbitraria e incluso, podríamos decir, injusta.

COMPETENCIA MONOPOLÍSTICA

Un caso de competencia imperfecta es el conocido como competencia monopolística, es decir, aquel en el que no habiendo una sola empresa proveyendo a todo el mercado, lo que se conocería como monopolio a secas, existen una multiplicidad de vendedores, cada uno de ellos con capacidad para establecer sus propios precios, con motivo de la aplicación de estrategias de diferenciación de los bienes, productos o servicios en algún tipo de característica -calidad, diseñó, garantía…-. Evidentemente, en este tipo de casos también se conserva el riesgo de los que productores establezcan los precios según su propio criterio, si bien las distintas oportunidades de elección de los demandantes o consumidores implican que estos conserven la decisión de aceptarlos o no -circunstancia, esta última, que se dificulta más, cuanto más se reduce el número de oferentes, conociéndose como oligopolio aquellas situaciones en las que existen muy pocos oferentes con capacidad para influir en el precio-.

COMPETENCIA DESLEAL

Otro ejemplo de competencia es el conocido como “desleal” y consiste en actuar de un modo fraudulento o engañoso. Cuando una empresa actúa de esta forma perjudica tanto a los competidores como a los consumidores. Con respecto a los primeros porque mediante el fraude se trata de conseguir una ventaja comercial ilegal que le termina confiriendo una cuota de mercado mayor que la que correspondería siguiendo las reglas establecidas. Con respecto a los segundos porque los comportamientos fraudulentos consiguen incrementar las ventas utilizando técnicas de persuasión que encierran medias verdades e inexactitudes entre el producto ofertado y el producto efectivamente recibido o consumido.

CONCLUSIONES Y APORTACIONES DE EJEMPLOS

La dinámica de la competencia en el mercado entraña riesgos que no deben ser obviados. Existen estímulos a quebrantar las reglas del juego para alcanzar situaciones de poder de mercado, es decir, situaciones en las que determinados oferentes pueden establecer precios por encima de los que se establecerían si nos encontráramos en una situación normal -¿competencia perfecta?- de mercado. Como se puede observar todo este riesgo pivota en torno de la cuantificación del valor del bien, producto o servicio comercializado, es decir, en torno del precio. Existen multitud de ejemplos de competencia imperfecta en sectores tales como energético, telecomunicaciones, prensa… ¿Qué os parece si anotamos en los comentarios casos más concretos de competencia perfecta, imperfecta, desleal, monopolios…? ¡Gracias por participar y no os olvidéis de suscribiros!