Las últimas balanzas fiscales de las comunidades de España se encuentran publicadas en la página web del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas desde julio de 2015. Tanto las gráficas como las explicaciones aportadas aquí en este blog se basan en el documento titulado Informe sobre la dimensión territorial de la actuación de las Administraciones Públicas, Ejercicio 2012, que sigue los criterios de imputación de ingresos y gastos mediante una metodología carga-beneficio.

De dicho informe pueden destacarse dos resultados principales atendiendo a las dos principales metodologías empleadas. El primero de los resultados mencionados, que puede verificarse en el gráfico inicial, recoge los saldos fiscales absolutos de cada autonomía -gastos totales menos ingresos totales en cada comunidad- de tal forma que allí donde los ingresos son superiores a los gastos resulta un saldo negativo. Esta circunstancia sólo se produce tal y como se puede apreciar en las Comunidades de Madrid, Cataluña e Islas Baleares al registrar valores negativos de 13.672, 1.220 y 412 millones de euros, respectivamente.

Por el contrario, allí donde los gastos totales son superiores a los ingresos totales se genera un saldo absoluto positivo, correspondiendo este caso con el resto de las Comunidades españolas, encabezadas por Andalucía, Galicia e Islas Canarias con 15.476, 6.227 y 5.222 millones de euros, respectivamente.

Pero tal y como se indica en el propio informe (que en lugar del concepto “balanzas fiscales” alude a la expresión “Sistema de Cuentas Públicas Territorializadas” (SCPT): “En vez de preguntarnos si en una región determinada entra más de lo que sale (lo que sólo tiene sentido en el agregado), podemos preguntarnos en qué medida ésta está mejor o peor tratada que el promedio en términos per cápita y multiplicar el resultado de este cálculo por la población para llegar a un saldo total que coincide con el saldo fiscal convencional siempre que el déficit presupuestario de la Administración Central se trate de una forma determinada.

Por lo tanto, el segundo resultado proviene de aplicar un enfoque, no de saldos absolutos, sino de saldos relativos -y en términos per cápita- que se totalizan con posterioridad. Introduciremos mejor un nuevo gráfico con el fin de proporcionar más claridad.

Ingresos Gastos Cápita Comunidades

Siguiendo dicho segundo enfoque, en este segundo gráfico se observa la desviación de los gastos -columna de la izquierda- y de los ingresos -columna de la derecha- en cada comunidad respecto a la media de España.

De esta manera, el eje horizontal representa el valor medio de los gastos e ingresos per cápita de la media española, esto es, 8.585 y 7.764 euros, respectivamente, y una columna de gastos positiva hace referencia a un gasto superior a la media (o inferior si es negativa), y una columna de ingresos positiva hace referencia a un ingreso inferior respecto de la media (o superior si es negativa).

Tres ejemplos:

1- el ingreso relativo per cápita de la Comunidad de Madrid fue de 10.336 euros, es decir, 2.572 euros por encima de la media de España.

2- el gasto relativo per cápita de la Comunidad de Cataluña fue de 8.737 euros, es decir, 153 euros por encima de media de España.

3- el gasto relativo per cápita de la Comunidad de Andalucía fue de 8.078 euros, es decir, 506 euros por debajo de la media de España.

Así, mediante la multiplicación de cada desviación per cápita por el total de la población de cada autonomía este segundo enfoque provee en última instancia unas nuevas balanzas fiscales o, empleando el tecnicismo exacto, los nuevos saldos relativos fiscales que se observan a continuación.

Balanzas Fiscales Comunidades España

En suma, cuatro autonomías presentan saldo negativo: Madrid, Cataluña, Valencia y Baleares, una circunstancia que no debería servir, sin embargo, para extraer idéntica conclusión con respecto a todas ellas, puesto que en el caso de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, ello sería señal de unos ingresos, que no gastos, per cápita superiores a la media de España, mientras que en el caso de Cataluña respondería tanto a unos ingresos como gastos per cápita superiores a la media, justo al revés que en la Comunidad de Valencia.

Todo esto, sin tan siquiera entrar a valorar la situación de las autonomías con saldo positivo, un poco lioso, ¿no?