A punto de finalizar el plazo de 8 meses que el Gobierno del PP dio a los evasores fiscales de España para que regularizasen su situación sin ningún tipo de consecuencia penal, el señor ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ha adelantado que el resultado de semejante amnistía será un «éxito».

Recordemos que el principal objetivo del gobierno con esta controvertida medida era pura y exclusivamente económico; recaudar 2.500 millones de euros aplicando un gravamen del 10% sobre los bienes o derechos no declarados que se hubiesen adquirido con anterioridad al 31 de diciembre de 2010.

Evaluando la medida desde dicha perspectiva, el grado de consecución del objetivo a finales de julio – transcurridos 4 meses de su definición- alcanzaba tan sólo el 2% de lo planeado. Es decir, sumaba 50 millones de euros recaudados, una cifra ridícula teniendo en cuenta que la mitad del plazo de regularización ya se había superado.

A falta de unos pocos días para que se cumpla el plazo definitivo, y sin que sea conocida la evolución de los ingresos derivados de la amnistía desde agosto de 2012, el objetivo que resta por cumplir es del 98%.

Efectivamente; desde la perspectiva económica, todo un «éxito».